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ECOFEMINISMO – qué es, por qué sí y por qué no

El año pasado, cursé una materia llamada Comunicación y Género, dónde tratamos temas tan actuales como el lenguaje inclusivo y la perspectiva de género. Fue para esa misma materia que realicé, junto con mi compañera de clase Marina Gómez, una monografía sobre el ECOFEMINISMO.

 

¿Qué es el ecofeminismo?

 

El término fue acuñado en 1974 por la escritora y feminista francesa Françoise d’Eaubonne (1920 – 2005). Considerando que se articulan los conceptos de ecología y feminismo, comenzamos por analizarlos por separado, para luego combinarlos.

 

Según el diccionario de la Real Academia Española, ecología es la “ciencia que estudia los seres vivos como habitantes de un medio, y las relaciones que mantienen entre sí y con el propio medio”.

 

Mientras que Feminismo es la “ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres”.

¿Qué tienen en común las mujeres y la Naturaleza? Según el ecofeminismo, que ambas somos explotadas por los hombres.

Desde el punto de vista etimológico, “La ecología es la ciencia que estudia las relaciones de los seres vivos entre sí y con el medio. La palabra ecología es un neologismo acuñado por el alemán Ernst Haeckel (1834 – 1919) usando las palabras griegas οἶκος (oikos = casa, como en economía) y λογία (logía = estudio de, como en geología), o sea, el estudio del hábitat de los seres vivientes (…) la ecología era el tratado sobre la economía (administración de la casa) de las interrelaciones de los seres vivos”.

 

Es aquí donde surge un punto clave para quienes argumentan tanto a favor como en contra del ecofeminismo: La relación entre la mujer y la administración del hogar. Muchas veces hemos oído llamar a nuestro planeta Madre Tierra, expresión que alude a su capacidad para dar y sostener la vida. En ese sentido, se entiende la asociación entre la naturaleza y lo femenino. Sin embargo, existen corrientes dentro del feminismo que manifiestan que el llamado instinto materno es un mito, utilizado para manipular y relegar a las mujeres al ámbito privado.

 

El modelo económico vigente “se centra en el hombre, en un varón, como el portador de la razón, de la ciencia, del saber, del poder… y que para su desarrollo hace uso de otros seres, como de las mujeres y de la naturaleza, a las que infravalora y a las que tiene que controlar[1]”.

 

El actual modelo económico es insostenible, porque busca crecer de manera ilimitada, cuando los recursos naturales son limitados. Esto lleva a que el planeta y las personas seamos explotadas, que existan múltiples problemas ambientales, a la extinción de especies y a la desigualdad social.

 

Este planteo busca que las personas volvamos a sincronizarnos con la naturaleza y enfatiza que, en el caso de las mujeres, es todavía más importante, porque el ciclo menstrual coincide con el ciclo lunar (aunque es frecuente que se deface debido a la exposición a la luz eléctrica).

El sistema que nos estructura gira en torno a la producción, no al sostén de la vida. El planteo del ecofeminismo se relaciona con todo lo relativo a la vida, incluida la maternidad.

La psicóloga clínica Teresita Domínguez (ex presidente de la European Ecopsychology Society, representante desde el año 2007 de la European Ecopsychology Society para el Uruguay, y directora del Centro de Ecopsicología del Uruguay) se aparta del movimiento feminista porque “parece que todo termina por culpabilizar al hombre y no estoy de acuerdo con eso; el hombre también está afectado”. En cambio, su trabajo se centra en recuperar el poder natural de la mujer. 

Domínguez expresó que el período “es otra de las cosas naturales que te dicen ‘ponete un tampón y olvidate’, cuando en realidad es una de las medicinas más poderosas que existen sobre la Tierra”. Conduce la Ceremonia de la Tipi de la Luna, que consta de retiros de tres días, durante doce menstruaciones, para reconectar con el poder del ciclo natural.

 

Ahora bien, si durante décadas las feministas han luchado por ocupar un lugar en el espacio público, ¿no implica un retroceso, o al menos una contradicción, afirmar que la mujer se relaciona con la naturaleza por su capacidad de dar vida, de dedicarse a los cuidados y en general al ámbito privado? Algunos sostienen que sí.

 

Resumiendo, el ecofeminismo es un enfoque que combina elementos del cuidado del medioambiente con reivindicaciones a los derechos de las mujeres. Quienes lo defienden, argumentan que éste nos brinda las herramientas para construir hoy un mejor mañana, donde ni el planeta ni la gente sea explotada. En cambio, sus detractores y detractoras afirman que sus ideas resultan contraproducentes, ya que insisten en aspectos que se han tratado de refutar, en busca de la equidad.

Según la especialista en ecopsicología, Teresita Domínguez, nuestra mayor falla ecológica en la actualidad es no vernos como parte de la Naturaleza, lo que nos lleva a creernos sus dueños y a pensar que podemos alterarla sin que haya consecuencias.

¿Ustedes que opinan? Si les interesó este tema, díganme, porque tengo más información al respecto.

 

Notas:

[1]   Mercado Social de Madrid MESM. (2017, Junio 20). Ecofeminismo, por Marta Monasterio. [Archivo de video]. Recuperado de https://youtu.be/1UdMQdejr_M

 

Fuentes:

 

Diccionario de la lengua española

Diccionario Etimológico español en línea

Entrevista a Teresita Domínguez, realizada por Marina Gómez

 

Imágenes de Pixabay

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Disclaimer: Cada publicación fue realizada luego de haber investigado los temas correspondientes y expresa mi honesta opinión al respecto en el momento de realizada. Dado que constantemente está surgiendo nueva información, es posible que mi punto de vista haya cambiado desde entonces. Esto resulta todavía más importante cuando se trata de asuntos sensibles. En caso de dudas, recuerden que preguntar es mejor que asumir.

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