El año pasado fue muy difícil; para algunos más que para otros. En lo personal, siempre fui de esforzarme por encontrarle a todo el lado positivo, como quedó plasmado en Cuarentena Hygge… pero el 2020 me desgastó el optimismo.
Cuando se anunció que debíamos cumplir con la cuarentena, decidí aprovechar para armar algo que tenía pendiente desde hacía un tiempo: un huerto de balcón. También hubiera estado bueno que me dedicara a ordenar mi ropero, pero eso no me copó tanto XD
Fue un proceso de ensayo y error, porque mi conocimiento del tema era muy básico. Por eso, quiero compartir mis equivocaciones y aciertos, para que puedan aprender de ambos.
Lo primero que hice fue tomar bien las medidas del espacio disponible en mi balcón (que no era mucho) y encargué una estructura de madera que se les ajustara. Como me interesaba plantar vegetales que crecen hacia abajo -como zanahorias y rabanitos- también pedí que fuera profunda.
Más específicamente: 25 cm de ancho x 42 cm de profundidad x 95 de largo y un metro de alto. Para ese tamaño, usé un total de 34 kilos de tierra orgánica, que conseguí en supermercados.
Lo que hice bien: Llevé unas lombrices para que acompañaran a las semillas. Las lombrices son muy buenas para la tierra porque, cuando hacen sus túneles, la aflojan y airean. Además, producen humus, que le hace mucho bien a las plantas (se llama igual que el dip de garbanzo, pero es algo muy diferente).
Lo que hice mal: Puse solo tierra. Es mejor poner distintas capas: piedras abajo del todo, pedregullo en el medio y tierra en la capa superior (que es la más gruesa). Esto permite que el exceso de agua drene mejor.
Para elegir qué plantar, me basé en la época del año. Ahora bien, en internet van a encontrar información proveniente de ambos hemisferios, donde las estaciones no coinciden. Por lo tanto, recomiendo o bien cerciorarse del origen geográfico de los datos o, más fácil, en vez de buscar “qué sembrar en marzo” busquen “qué sembrar a principios de Otoño”, por ejemplo.
Otro elemento a tener presente es cómo va a ser la planta una vez que crezca. Tal vez parezca algo obvio pero, prefiero avisarles a que les pase como a mí, que elegí plantar habas y después me enteré de que crecen varios metros hacia arriba (algo imposible en un balcón). Al final, le di esas plantas a alguien que tenía espacio pero, lamentablemente, no sobrevivieron el trasplante.
Lo que hice bien: Tuve en cuenta la época del año.
Lo que hice mal: No consideré forma y tamaño de lo que estaba sembrando.
En resumen: Antes de decidir qué plantar, recomiendo que averigüen bien cuáles son las características de cada especie, como su tamaño, sus necesidades y con cuáles “se lleva bien” (hay especies que conviene sembrar juntas).
Tip: No duden en asesorarse. Yo sigo varios consejos de La Huertina De Toni y de Ideas Verdes.
Luego siguieron varias semanas de paciencia y constancia. Regué día por medio en los meses fríos y todos los días en los meses cálidos. Esto no es algo fijo, sino que son las necesidades particulares de mis cultivos.
Tip: Es mejor regar después de que se pone el sol, para evitar la evaporación excesiva del agua.
Pues bien, cuando empezaron a crecer mis plantitas, resultaron no ser lo que yo creía que eran. WTF?! Entonces, ¿para qué había hecho unos cartelitos tan coquetos?
Ahí empecé a tratar de averiguar qué era lo que estaba creciendo en mi huerto. Primero les pregunté a algunas personas que saben del tema; así fue como identifiqué a las habas que mencioné antes.
Pero seguía teniendo un cultivo misterioso. Recurrí a una aplicación que supuestamente reconocía las plantas, pero fue un epic fail. Al final, pregunté en el grupo de Facebook Ecoaldea Vegana Uruguay. Así me enteré de que eran tomatitos. ¡Genial!
Pasaron las semanas y los meses… y fui perdiendo la motivación, no solo en cuanto al huerto en particular, sino respecto a todo el año 2020 en general.
El 31 de diciembre, cuando ya estaba insultando hasta al aire, descubrí los primeros tomatitos. ¡Finalmente mi esfuerzo había rendido frutos! Además, según mi manera de ver la vida, eso era una señal: había esperanzas, no tenía que darme por vencida.
A principios de 2021 coseché a Tomatín, el primogénito del huerto. Poco después surgieron complicaciones. Pero, de todas maneras, esa parte queda para otro día.
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Disclaimer: Cada publicación fue realizada luego de haber investigado los temas correspondientes y expresa mi honesta opinión al respecto en el momento de realizada. Dado que constantemente está surgiendo nueva información, es posible que mi punto de vista haya cambiado desde entonces. Esto resulta todavía más importante cuando se trata de asuntos sensibles. En caso de dudas, recuerden que preguntar es mejor que asumir.
