Lecciones que me Tomó 34 Años Aprender

coffee-1283797_640

Es esa época del año otra vez: El mes de mi cumpleaños. Me resultó inevitable el típico balance y comprobé -una vez más- que estoy demasiado lejos de dónde me gustaría estar.

Esa brecha gigante me hizo sentir empantanada, como si no hubiera habido ningún progreso en mi vida desde el año pasado, cuando escribí (B)OLDER, WISER, BETTER.

Pero cuidado: Mi desencanto actual no significa que todo lo que dije en esa publicación sea mentira. En el peor de los casos, estaba buscando darme ánimo a mí misma. Porque, parafraseando al psicólogo, sexólogo clínico y Pastor argentino Bernardo Stamateas: Para resolver los problemas hay dos caminos; uno es cambiar lo que nos aqueja y el otro es cambiar nuestra interpretación de lo que nos aqueja.

Estuve haciendo introspección, buscando concentrarme en lo bueno para reponer fuerzas y poder enfrentar lo malo.

Puedo decir, con total sinceridad, que sí he hecho algunas cosas bien. Así que las comparto, para que puedan incorporarlas a su vida, sin tener que darse la cabeza contra la pared una y mil veces (como me pasó a mi). Les presento:

Lo que Aprendí en mis Primeros 34 Años de Vida
(o Lecciones que me Tomó 34 Años Aprender):

Evitar que el enojo me gane y saber decir “te amo”. Muchas veces, durante una discusión, es fácil perder la perspectiva de qué es lo realmente importante y encapricharnos con tener razón. Pero hay que saber elevarse por encima del propio enfado para tener un panorama más claro.

No es algo menor: En su libro, “The Top Five Regrets of the Dying” (Los 5 Principales Remordimientos de los Moribundos) Bronnie Ware, cuenta que, cuando trabajaba como enfermera cuidando pacientes desahuciados, solía preguntarles si había algo de lo que se arrepintieran o que hubieran preferido hacer de otra manera. Entre las cinco respuestas más frecuentes, está que les hubiera gustado haber tenido el valor para expresar sus sentimientos.

Conocerme, desde todos los puntos de vista; desde saber interpretar lo que me dice mi cuerpo hasta hacerle caso a mi intuición. Esto va de la mano con respetarse, cuidarse y hasta (¿lo digo?) quererse (lo dije). Sí, sé que suena a libro de autoayuda. Pero es verdad igual. Además, aclaro que cuando hablo de cuidarme, me refiero a tomar mejores decisiones en cuanto a mi salud, sí, aunque también en otros aspectos.

Ser fiel a mí misma y arriesgarme por lo que creo correcto. Es algo que hago desde adolescente y, si bien reconozco que a veces me ha metido en líos, también tengo que mencionar que la paz interna que otorga es inconmensurable.

No darme por vencida y a esforzarme por lo que quiero. De tantas veces que me he levantado después de haberme caído, en serio parece que estuviera haciendo lagartijas XD

Algo de verdad invaluable es saber reconocer los propios errores y aprender de ellos. Tiene doble beneficio: Por un lado, podemos buscar la manera de enmendar el daño provocado y, además, cuando aprendemos de ellos nos garantizamos no volver a cometerlos.

Esta publicación está quedando muy larga, así que los siguientes aprendizajes quedan para otra vez: gratitud, generosidad, tener un propósito, cumplir mi palabra, ser coherente entre lo que digo y lo que hago.

Parece que no soy la única que está redefiniendo su concepto de éxito. Arianna Huffington, co-fundadora de The Huffington Post, introdujo el concepto “the third metric” (la tercera métrica o el tercer valor). Plantea que el éxito se ha estado midiendo en base a dos parámetros: el poder y el dinero, pero que con eso no alcanza. Por ello dice que hay que integrar la alegría a la ecuación. Es allí donde entra en juego ese tercer parámetro, que se compone de cuatro aspectos: bienestar, sabiduría, asombro y entrega. Para quienes les interese, les dejo el link de una entrevista donde ella misma lo explica mejor: Arianna Huffington with Sheryl Sandberg: Redefining Success (no pude encontrar una versión con subtítulos en Español).

gift-548293_640

En resumen, supongo que la vida es una típica cuestión de vaso medio vacío vs. vaso medio lleno. El vaso está igual, pero depende de nuestro punto de vista. Les puedo asegurar que, cuando empecé a escribir esta publicación estaba bastante triste, pero, al ir agradeciendo por mis bendiciones, me fue cambiando el ánimo.

¿Y ustedes? ¿Suelen hacer balances cuando cumplen años? ¿Les gusta festejar o prefieren tratarlo como un día igual que todos los otros?

Ambas imágenes son de Pixabay.

Si te gustó lo que leíste, considerá suscribirte. Escribo sobre ecología, defensa de animales, minimalismo… y algunas otras cosas.

Disclaimer: Cada publicación fue realizada luego de haber investigado los temas correspondientes y expresa mi honesta opinión al respecto en el momento de realizada. Dado que constantemente está surgiendo nueva información, es posible que mi punto de vista haya cambiado desde entonces. Esto resulta todavía más importante cuando se trata de asuntos sensibles. En caso de dudas, recuerden que preguntar es mejor que asumir.

One Comment on “Lecciones que me Tomó 34 Años Aprender

Deja un comentario

Descubre más desde Inés Iturbide

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo