Quiero empezar por disculparme por haber estado ausente tanto tiempo. Lo que pasó, aunque no lo puedan creer, fue que estuve organizando y festejando mi cumpleaños. Y es que, a pesar de que ya estoy en la tercera década de mi vida, insisto en celebrarlo.
Durante la infancia, cumplir años es todo un evento; hasta el mejor día del año. Pero, en algún momento de la vida, uno deja de pensar que está creciendo y pasa a sugestionarse con estar envejeciendo.
En parte se entiende: la publicidad, las series televisivas, las películas y una larga lista de etcéteras muestran personas que, como mucho, llegan a los 25 años. Es como si, una vez cumplida esa edad, ya no nos correspondiera ser protagonistas. Tal vez ese prejuicio es más notorio para las mujeres; suele decirse que los hombres envejecen mejor.

Sé que la juventud tiene mucho a favor, pero también sé que tiene contras… al igual que todas las etapas de la vida. Y eso es lo que nadie nos dice.
Cuando a ese bombardeo de “juventud = felicidad” se le suma la presión social por haber alcanzado determinadas metas, es fácil deprimirse. Es verdad: A mi edad, muchas mujeres ya se recibieron, ya trabajan de lo que les gusta, ya están casadas (algunas hasta divorciadas) y ya tienen por lo menos un hijo. Mientras que yo… bueno, estoy bastante lejos de alcanzar cualquiera de esos propósitos.
Pero no me rindo: mi vida, al igual que este blog, es una obra en construcción. Y pienso que el seguir luchando por realizar nuestros sueños es un gran indicador de éxito.

Por eso le pedí a Yessica Quintero, de Tikicuquis (quien realizó mi torta de cumpleaños), que le escribiera el siguiente lema:
“(B)OLDER, WISER, BETTER”.
La letra B está entre paréntesis a propósito: Si no se lee, “older, wiser, better” significa: “más vieja, más sabia, mejor”. Pero, al incluir la B, “bolder, wiser, better”, pasa a significar: “más fuerte, más sabia, mejor”.
Porque, el final, es sólo una cuestión de perspectiva. Podemos creerle a quienes nos dicen que lo mejor de la vida se termina al cumplir 25 años (que seguramente lo dicen para vendernos cremas anti-arrugas). O podemos decidir ver la vida de otro modo, aprendiendo a disfrutar las ventajas de cada una de sus etapas.
Elijo la segunda opción. Así, cada año que pasa agradezco mis bendiciones y me esfuerzo por aprender las lecciones que me dejaron las experiencias no tan gratas.
En otras palabras, festejo seguir creciendo. Con torta y todo.
Imagen del cartel Pixabay
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Disclaimer: Cada publicación fue realizada luego de haber investigado los temas correspondientes y expresa mi honesta opinión al respecto en el momento de realizada. Dado que constantemente está surgiendo nueva información, es posible que mi punto de vista haya cambiado desde entonces. Esto resulta todavía más importante cuando se trata de asuntos sensibles. En caso de dudas, recuerden que preguntar es mejor que asumir.
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No veo el archivo.
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