«¿Aún crees que es por tu bien?»
Con esa frase la campaña STOP ❌ OMS nos invita a cuestionar el relato oficial.

Desde hace ya cinco años, las autoridades nacionales e internacionales vienen cuarteando nuestros derechos -de circulación, de información y de expresión, por ejemplo- al tiempo que insisten con que es por nuestro propio bien…
Pero ahora van a por más. Pretenden que lo que antes eran sugerencias pasen a tener carácter obligatorio.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) está negociando un nuevo tratado pandémico y enmiendas al Reglamento Sanitario Internacional (RSI). Ambos se votarán el 27 de mayo de 2024.
El tratado establecería la normativa a seguir en caso de pandemia. Para ser aprobado, necesita el consentimiento de 2/3 de los representantes de los países que integran la OMS y la posterior ratificación de todos los Estados.
En cambio, el actual RSI, se adoptó en 2005 y lo que se está buscando es modificarlo, a través de las enmiendas. El método de aprobación también es diferente, como lo explica esta nota de Agustina Sucri:
“Las enmiendas no requieren un asentimiento formal para ser aprobadas, sino que por defecto se consideran aceptadas si una nación o su representante -el presidente, primer ministro, ministro de salud- no lo rechaza explícitamente. Es decir, que el silencio es consentimiento en este caso”.
Pero, ¿por qué eso es un problema? Las razones son muchas y muy graves. Voy a intentar resumir algunas. También dejo la propuesta de enmiendas al Reglamento Sanitario Internacional, para que puedan cotejar que no estoy sacando conejos de la galera.

De aprobarse las enmiendas, implicaría la pérdida de soberanía de cada país y un ataque importante a los derechos individuales.
Concentraría demasiado poder en el Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien llegó a ese cargo propuesto por la Fundación Bill y Melinda Gates (fuente).
Centralizar tanto poder en una sola persona siempre es peligroso. Pero más lo es cuando, como en este caso, se trata de alguien con antecedentes más que cuestionables.
La OMS podría determinar de forma absolutamente unilateral que nos encontramos en una pandemia o en una situación potencialmente pandémica, sabiendo que esto activa para esa misma organización poder y beneficios financieros. Esto ya es un conflicto de intereses, pero se pone peor.
La OMS está financiada, en más de un 80%, por contribuciones voluntarias, como se menciona en su misma página.
Presten atención a la parte donde habla de las contribuciones voluntarias específicas, donde se deja claro que son las menos flexibles y se sugiere que quién pone la plata pone las reglas.
Según esta publicación de Cienciaysaludnatural.com “El 84% del capital que ingresó a la OMS en 2022, fue de origen privado, otorgando a los ‘donantes’ (aunque en realidad se les pueda definir como ‘inversores’) la capacidad de decidir en qué quieren que la OMS invierta esos fondos”. La misma publicación señala a la Fundación Bill y Melinda Gates como principales donantes.
Podría hablar durante horas sobre ese sujeto, pero me iría de tema. Solo voy a decir que, si él está involucrado, es razón suficiente para decir que no.

A continuación, voy a citar textualmente algunos de los fragmentos más preocupantes de la propuesta de enmiendas al Reglamento Sanitario Internacional.
No más derechos: En el punto 1 del Artículo 3, se va a eliminar que la aplicación del reglamento se haga “con respeto pleno de la dignidad, los derechos humanos y las libertades fundamentales de las personas”.
Ni siquiera sería necesario que hubiera una pandemia: En el punto 6 del Artículo 12 se establece que, de aprobarse las enmiendas al RSI, “Si el evento no se declara una emergencia de salud pública de importancia internacional, sobre la base de la opinión o el asesoramiento del Comité de Emergencias, el Director General podrá declarar que el evento es susceptible de evolucionar hacia una emergencia de salud pública de importancia internacional”.
Régimen de biovigilancia global: El Artículo 23 determina que un Estado Parte podrá exigirles a los viajeros: “información sobre su itinerario, para averiguar si han estado en una zona afectada o sus proximidades, o sobre otros posibles contactos con una infección o contaminación antes de la llegada, así como el examen de los documentos sanitarios de los viajeros que prescriba el presente Reglamento, incluidos los documentos que contengan información sobre pruebas analíticas en formato físico o digital incluidos los documentos que contengan información sobre una prueba de laboratorio para la detección de un patógeno y/o información sobre la vacunación contra una enfermedad, en particular los que se presenten a petición del Estado Parte en formato electrónico o digital”.
Censura y control de la narrativa: En el Artículo 44, puntos 1. h) y 2. e) se incita a los Estados Partes a colaborar en “la lucha contra la difusión de información falsa y poco fiable sobre eventos de salud pública, medidas y actividades preventivas y contra las epidemias en los medios de comunicación, las redes sociales y otras formas de difundir dicha información”.
Parece salido de una distopía, pero son los planes que tiene esta organización.
Pero no tenemos por qué tolerarlo. Hay demasiado en juego como para quedarnos de brazos cruzados.
comunicacion@presidencia.gub.uy
Recuerden que la fecha límite para movilizarse es el 27 de mayo de 2024.
Fuentes:
¿Por qué oculta, nuestro Gobierno, lo que hará el próximo 27 de mayo?
¿Qué está pasando con la OMS? Vol. 1
Tratado pandémico: ¿Quién confía en la OMS?
Disclaimer: Cada publicación fue realizada luego de haber investigado los temas correspondientes y expresa mi honesta opinión al respecto en el momento que la hice. Dado que constantemente está surgiendo nueva información, es posible que mi punto de vista haya cambiado desde entonces. Esto resulta todavía más importante cuando se trata de asuntos sensibles. En caso de dudas, recuerden que preguntar es mejor que asumir.
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