En Uruguay, el Día de la Madre se celebra el segundo domingo de mayo. Por razones que intuyo tienen que ver con el comercio, se extendió el día al “mes de la madre”. ¿Cómo que el mes de la madre? Es el mes de mi cumpleaños, ¡carajo!

Para colmo, este año cumplí 35 que, según escuché varias veces, es el punto de inflexión de la fertilidad femenina: Es hasta los 35 años que las mujeres tenemos nuestros mejores óvulos. O sea que, si fuera madre más adelante, ya sería con óvulos de menor calidad.
Y por ahora ni miras. Tal vez se deba a que tuve una infancia difícil; la cuestión es que, si en algún momento tengo hijos, quiero hacer las cosas extra bien. En este momento no tengo la estabilidad económica que considero necesaria. Además, mi compañero -quien creo sería muy buen padre- no se siente preparado.
Hay quienes piensan que estar de acuerdo con su pareja para quedar embarazadas no es necesario, pero no soy una de ellas. Con el riesgo de que las feministas me detesten, me atrevo a decir que, cuando una mujer está en una relación basada en el amor y en el respeto, la decisión debe tomarse entre los dos.
Teniendo todo esto presente, me puse a hacer cuentas y me deprimí: Cumplí 35, ya perdí mis mejores óvulos, por ahora la posibilidad de tener hijos no existe, de aquí a que exista… ya me vino la menopausia.

La verdad es que era un tema que me tenía mal.
Hasta que un día tuve una revelación. Me puse a pensar en cómo sería si no pudiera tener hijos nunca y, para mi sorpresa, descubrí que no sería tan horrible.
No soy la única. Existe un movimiento a nivel mundial de mujeres que, por distintas razones, no tienen hijos, las NoMo (No Mothers, es decir, No Madres). La expresión NoMo fue creada por Jody Day, una escritora quien no pudo ser madre por cuestiones de fertilidad.
Pero hay mujeres que eligen no ser madres. Entre sus razones están no haber conseguido una buena pareja, priorizar el crecimiento profesional y/o los viajes, etcétera.

Según como yo lo veo, la maternidad es el caso por excelencia de “si vas a hacer algo, hacelo bien”. Al mismo tiempo, tiene que ser una decisión consciente, en vez de hacer lo que la sociedad espera. Honestamente, la sociedad no es como quiero que sea, entonces, ¿por qué debo ser cómo ella espera que sea yo?
Como era de esperarse, esta postura ha sido ampliamente criticada. Se dice de estas mujeres que son egoístas, que no tienen en cuenta los deseos de sus compañeros y hasta que ponen en peligro la futura economía. En lo personal creo que, si una pareja decide tener hijos, debe ser por otras razones, no para salvar al país.
La cuestión es que… cumplir años tiene este efecto filosófico en mí.
En todo caso, ¿significa todo esto que renuncié a la idea de ser madre? No, para nada. Solo que me di cuenta de que hay otras maneras en las que podría sentirme realizada y eso me quitó un gran peso de encima. Estar pensando en que se me acaba el tiempo era muy desgastante. Ahora puedo ver aspectos de mi vida que sí van bien, en lugar de concentrarme en los que no.
En cuento a mi reloj biológico, bueno, siendo honesta, apegarme a cronogramas nunca fue lo mío.
Para mantenernos en contacto, suscribite a mi lista de correo.
Fuentes:
“Contra los hijos” de Lina Meruane
Imágenes de Pixabay
Disclaimer: Cada publicación fue realizada luego de haber investigado los temas correspondientes y expresa mi honesta opinión al respecto en el momento de realizada. Dado que constantemente está surgiendo nueva información, es posible que mi punto de vista haya cambiado desde entonces. Esto resulta todavía más importante cuando se trata de asuntos sensibles. En caso de dudas, recuerden que preguntar es mejor que asumir.
Muy bueno.