Un proyecto uruguayo con acento francés
Fotos de Fernanda Fleitas
Hasta ahora, las opciones para teñir el cabello de forma amigable con el ambiente y con los animales eran bastante limitadas. Pero eso está a punto de cambiar, gracias a la unión de fuerzas entre la ingeniera agrónoma Adeline Allègre y la referente local en cosmética capilar vegetal Séverine Honoré.
El miércoles 17 de junio me reuní con ambas en el atelier de Séverine donde me hablaron de su proyecto, en un delicioso acento francés.
Y es que, tanto Séverine como Adeline, son francesas radicadas en Uruguay. Ambas vinieron en el año 2004, pero recién se conocieron gracias a este proyecto.

Séverine hizo una capacitación en Francia sobre coloración vegetal en 2017 con Stéphanie Mussot Pellegrini. De vuelta en Uruguay, se comunicó con la embajada, porque buscaba elementos. Así llegó a Adeline.
Séverine buscaba un pigmento azul. Para aquel entonces, Adeline estaba testeando pigmentos para un proyecto de su ONG PLANTS & PEOPLE, usando especies nativas para teñir lanas.
Inés: ¿Por qué azul para el pelo?
Séverine: La coloración vegetal es un sistema de colorimetría. Se juega con los tres colores primarios: el rojo, el amarillo y el azul. La planta azul permite lograr los marrones [mientras que, de la henna, por ser anaranjada, se obtienen el rojo y el amarillo].
Adeline: Es difícil encontrar una planta que tiña de azul.
Una vez que dieron en la tecla, había que desarrollar un protocolo para extraer los pigmentos. Probaron con la Marcela, para el pigmento amarillo, y con el ceibo, para el rojo. La primera les dio mejores resultados.
Presentaron a la ANII (Agencia Nacional de Investigación e Innovación) los proyectos de shampoo y de tinta. Lo que llamó la atención fue la tinta, en parte porque ya había proyectos de shampoo.
Séverine: Hay siempre empresas que buscan el pigmento puro para crear ellos sus propios tonos, no se compran los pigmentos. Pero, ahora que ya tenemos una fórmula armada, lo más probable es que exportemos directamente la mezcla.
Inés: ¿No se pueden exportar los dos?
Séverine: Se puede, pero me parece que es más original (la mezcla) que exportar un pigmento.
Adeline: Sabemos que, al aplicar la fórmula de determinada manera, va a dar un color; mientras que, si se aplica el pigmento solo, no da un tono determinado (…) Tiene su sentido en la mezcla.

Inés: ¿Qué las llevó a interesarse en el tema?
Séverine: Primero la salud. La toma de conciencia sobre la polución generada por mi profesión, el testeo en animales… todo eso me llevó a investigar más. Cuando vi lo que era, no hubo marcha atrás. Era el camino más sano; era mí camino (…) He sufrido mucho por los químicos; llegué a enfermarme físicamente y también mentalmente, porque actúan en el sistema nervioso (…) Me pareció más fluido trabajar con lo natural; sentía que aportaba algo, sin destrozar nada (…) Es la satisfacción de trabajar en algo que vale, no para multinacionales que contaminan y deterioran. Participar en eso te hace cómplice y, al mismo tiempo, te engañan por [todo lo que descubrís por ti mismo, porque no te lo dicen].
Inés: ¿Dirías que, en tu caso, este cambio es parte de una manera de ver la vida?
Séverine: Exactamente. Y eso me llevó al veganismo, automáticamente (…) Ahí empecé a conocer gente diferente y ahí ‘se me cayó la ficha’ definitivamente.

«Me pareció más fluido trabajar con lo natural; sentía que aportaba algo, sin destrozar nada (…) Es la satisfacción de trabajar en algo que vale».
-Séverine Honoré.
Adeline: En mi caso, fue más el amor a las plantas. Me encantaba el tema de la medicina tradicional, buscar principios activos para aplicaciones en cosmética. Por ejemplo, la marcela tiene flavonoides, que pueden usarse en cremas anti-arrugas. Pensé que había que hacer algo con las especies nativas del Uruguay, buscando también que Uruguay se destacara. Eso era todo un orgullo. Trabajé muchos años en una empresa cosmética francesa, siempre buscando el respeto al medioambiente. Siempre desarrollé cultivos de plantas, nunca fueron cosechas silvestres, para dar trabajo a la gente. Cultivar para no sacar de la naturaleza. Acá no hay muchos controles a este nivel. Ahora está el Protocolo de Nagoya en Brasil y acá también se está aplicando. Entonces hay gente que piensa que los yuyos no tienen valor y no los cuidan, cuando en realidad son medicamentos; se venden en herboristerías y se pueden usar en cosmética. Tienen un valor importante (…) Estamos tomando muchas cosas químicas cuando en realidad, las plantas, si sabemos usarlas, también nos pueden curar.
¿Cuál es la diferencia entre la parte de investigación y la parte de comercialización?
Adeline: La investigación de la ANII es sobre la extracción de un pigmento a partir de una planta y producir un polvo que, mezclado con otras especies vegetales, aporta un color único al cabello. Es innovador porque es una especie nativa del Uruguay, que no se usa en otros países a nivel de coloración vegetal.

«Estamos tomando muchas cosas químicas cuando, en realidad, las plantas, si sabemos usarlas, también nos pueden curar».
-Adeline Allègre.
En cuanto a la comercialización, justamente de eso va a tratar la segunda parte de esta entrevista.
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Fotos de Fernanda Fleitas

Disclaimer: Cada publicación fue realizada luego de haber investigado los temas correspondientes y expresa mi honesta opinión al respecto en el momento de realizada. Dado que constantemente está surgiendo nueva información, es posible que mi punto de vista haya cambiado desde entonces. Esto resulta todavía más importante cuando se trata de asuntos sensibles. En caso de dudas, recuerden que preguntar es mejor que asumir.
Pingback: Coloración Capilar Vegetal – Segunda Parte - Inés Iturbide
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Atte.
Grete L. Maioli
092418416
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